ENTREVISTA a EDUARDO SALSAMENDI, PRESIDENTE de PROWORKSPACES

Eduardo Salsamendi es el fundador de Klammer Business Centers en Pamplona, donde comenzó su carrera profesional. Implicado desde los inicios en la Asociación Española de Centros de Negocios, la preside desde 2009, siendo su representante en las Juntas Directivas de CEOE y CEPYME. Además, pilota la transformación de la asociación en ProWorkSpaces, de la que es el presidente. En esta entrevista con El Empresario, Salsamendi analiza la situación de los espacios de trabajo en España.

¿Cómo será la oficina del futuro?
En los últimos años, estamos asistiendo a una evolución acelerada en las formas de trabajar. Por una parte, el avance de las tecnologías, especialmente en lo relativo a la movilidad, nos han “desanclado” de nuestra mesa, donde teníamos lo preciso para trabajar, bien en papel o mediante un terminal informático.

Actualmente, son tres los lugares de trabajo, la oficina tradicional, la vivienda y el “tercer lugar” que es todo aquello que no es ninguno de los dos anteriores. Las fórmulas únicas, todo el trabajo en la oficina o todo el trabajo en casa han quedado superadas por la realidad y todos trabajamos en todas partes.

“El trabajo” ha dejado de ser un lugar para convertirse en una acción. Esto conlleva un cambio de mentalidad, donde irá desapareciendo la cultura presencial en el trabajo, tan arraigada en España, y por otra parte, difumina las fronteras entre vida personal y laboral, buscando el equilibrio global en nuestra vida, que se compone de ambas facetas.

La oficina del futuro, o del presente, ha de contar con distintos espacios con diferentes características y ambientes que nos permitan poder concentrarnos en el trabajo en algunos momentos, reunirnos en equipo, atender visitas externas, mantener videoconferencias, relajarnos o concentrarnos… de forma flexible, sencilla y ágil. Los criterios de sostenibilidad y eficiencia también pesarán en el diseño de las oficinas del futuro.

¿Es cierto que el espacio donde se trabaja repercute en la productividad de la empresa?
Totalmente. El diseño de los espacios ha de girar en torno a las personas, y no tanto al equipamiento. Así pues, los puestos de trabajo, en lugar de ser “nominales”, como hasta ahora, son “funcionales”, ya que dependiendo de la labor que tenga que realizar en cada momento necesitaré un puesto con unas características concretas.
El trabajador del conocimiento ha de contar con espacios que le permitan desarrollar las labores que tenga que realizar de forma cómoda y eficiente. Así pues, dependiendo cómo esté diseñado el espacio podemos fomentar u obstaculizar la productividad, la creatividad, el trabajo en equipo…

Vosotros ofrecéis espacios de trabajo flexibles, ¿cuáles son las necesidades que demandan las empresas cuando contratan vuestros servicios?
Nuestra oferta encaja perfectamente en la nueva economía. Estamos ante un escenario caracterizado por la incertidumbre, la globalización y los cambios disruptivos. Todos tenemos en mente sectores de actividad transformados de forma radical por la irrupción de nuevas fórmulas, frecuentemente de la mano de las tecnologías. Ante esta situación, son necesarias cada vez estructuras e infraestructuras más flexibles, que permitan adaptarse rápidamente y de forma eficaz a la evolución del mercado.

Ese es uno de nuestros principales valores: con nuestra oferta, las empresas pueden disponer de infraestructuras completas operativas de forma inmediata y por el tiempo que lo necesiten. Nuestros clientes valoran no sólo la disponibilidad de las oficinas, sino la gestión diaria e integrada de ellas, permitiéndoles centrarse en su actividad.

Además, las empresas son cada vez más conscientes del enriquecimiento que supone para las organizaciones trabajar en entornos compartidos, donde las personas pueden interactuar, aprender y compartir mutuamente. Por otra parte, somos un “tercer lugar” de trabajo que puede ser utilizado a comodidad del usuario para el trabajador Knowmad, un lugar donde poder trabajar un rato o unos días durante un desplazamiento, o donde mantener una reunión con un colaborador o cliente.

En la asociación tenemos un amplio abanico de operadores de espacios, que abarcan desde espacios con varios miles de metros a pequeños espacios de menos de 200 metros, donde el propietario está implicado en el día a día del espacio. Esto es bueno para el sector y para el mercado, ya que cada cual podrá encontrar según su momento, presupuesto, sensibilidad un espacio donde pueda sentirse cómodo e identificado.

Una vez los clientes están instalados en nuestros espacios, lo que demandan es que todo funcione, que no haya problemas, es decir, que puedan centrarse en su actividad sin ocuparse de la infraestructura.Nuestros clientes demandan no sólo unas infraestructuras (clima, comunicaciones…) potentes y profesionales, oficinas adaptadas a la normativa, unos servicios que les permitan centrarse en su trabajo. También buscan unas instalaciones, servicios y staff de apoyo acordes a la imagen que quieren transmitir, además de un entorno profesional del que van a formar parte adecuado.

¿Están las empresas españolas adaptadas a la nueva era digital o todavía queda camino por recorrer?
Tengo la sensación de que se habla y planifica mucho sobre ello, pero viendo la realidad de las empresas, queda mucho camino por recorrer. Todavía existe la mentalidad de que la digitalización es algo “para los demás”, no para uno mismo, o que se trata simplemente de incorporar herramientas para trabajar como hasta ahora, cuando en realidad ha de conllevar una reestructuración total en las formas de trabajo.

Hay que repensar los procesos, productos, oficinas y organizaciones desde el principio sin condicionantes previos. En las empresas, especialmente conforme mayores sean, existen muchas inercias y resistencias en todos los niveles que dificultan los cambios. En muchos casos se trata no tanto de miedo al cambio, como de miedo a lo que se va a perder con el cambio.

Dar la espalda a la digitalización no es una opción, así pues ha de ser una adaptación profunda en la cultura de las organizaciones y contar con la implicación total de la estructura.

El próximo 18 y 19 de octubre, celebráis un evento con especialistas mundiales del sector, ¿cuáles son los retos a los que os enfrentáis en el futuro?
En las grandes ciudades, nuestra actividad está en plena ebullición, se están realizando importantes inversiones en oficinas flexibles, coworking y Business centers. Por otra parte, continúan los operadores independientes, con la implicación directa de los propietarios en el día a día del negocio.

Estamos en una industria en plena transformación, con crecimientos anuales que rondan el 20%, lo que es un enorme campo de oportunidades, y también entraña los riesgos de momentos tan dinámicos. Dentro de esta diversidad de oferta, tenemos que profundizar en ser percibidos como algo mucho más amplio que simplemente espacio de oficinas “de moda”.

Para ello, hemos de trabajar nuestra aportación de valor añadido, en la profesionalización de nuestra actividad como operadores de espacios de trabajo, que es una nueva profesión que requiere de una especialización. Este año, la asociación cumple 25 años, aunque nuestra actividad ha cambiado más en los últimos 5 años que en los 20 anteriores. Hemos de consolidarnos como una opción de oficinas diferenciada y reconocible, avanzar en la regulación del sector, fidelizar a nuestros clientes… Muchos retos para una época apasionante.

¿Son las personas el verdadero centro de los espacios de trabajo en las empresas? 
Deben serlo. Para retener el talento en las organizaciones, e incluso para que las organizaciones sean más eficientes, las personas han de sentirse cómodas en la organización y han de sentirse identificados con ella. La remuneración es una parte, pero además hay que conseguir que a la persona le resulte atractivo estar en el espacio de trabajo, utilizando para ello todas las herramientas, desde trabajar los sentidos (iluminación, sonido, colores, olores, temperaturas…), la actitud con que te reciben las personas que están a la entrada, hasta el diseño y distribución de los distintos espacios, con una imagen con la que pueda la persona sentirse identificada.

El espacio de trabajo ha de ser funcional, contar con la imagen empresarial que se quiera trasladar, y a la vez ha de estimular a las personas desde el plano emocional. En el caso de nuestro sector, es nuestro producto, y lo cuidamos. En otros modelos de oficina, frecuentemente cometen el error de no darle importancia, ya que no se traduce directamente en producción.

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